dibujo: Luis Scafati
Acerca de
las mayorías
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LA ESTAFA
DEL
SENTIDO
COMUN
Examinando los resultados
electorales con una manera más honesta que el falso Doctor” que dice a los
argentinos que bajaron los alquileres, que el pueblo votó para que lo
empobreciera, que dentro de treinta años seremos c como Irlanda.
Solo el 76,32%
de los 35 millones de electores habilitados para votar concurrió a las urnas,
Cifra que representó una caída de 1,33% con
relación a las elecciones generales del 22 de octubre pasado,
según datos oficiales de la Dirección Nacional Electoral (DINE) tras
ser escrutado el 99,12% de
las mesas habilitadas.
Milei tuvo 14.5 millones de votos en el ballotage, sobre un
padrón de 35 millones. O sea, un 41% de los votos.
No lo postuló el 60% de los argentinos habilitados para
votar.
Los 20.5 millones de personas que no lo votaron, porque no asistieron o
eligieron otra opción no dejan de ser argentinos ni pierden sus derechos .
Si la referencia de la
primera elección establece que el caudal de votos duros de Milei fue del 30 por
ciento, este valor define que su aporte de sufragios químicamente puros a los 14.5 millones fue tan solo de 4.35 millones.
Así, de acuerdo con
las cifras oficiales publicadas, sumaron más de 8,2 millones las
personas habilitadas para votar que no concurrieron a las urnas
-23,68% del padrón-, pese a que en la Argentina rige el voto obligatorio.
El ballotaje fue
incluido en el sistema electoral tras la reforma constitucional de 1994 y se
utiliza solamente cuando ninguno de los candidatos o candidatas a presidentes
consigue reunir más del 50 por ciento de los votos, o más del 45 por ciento y
una distancia de al menos 10 puntos en relación al segundo en la compulsa.
La contabilidad sesgada de medios y analistas sotiene en cambio
que Milei obtuvo el 55,70% de los votos -y una ventaja de 11,41
puntos.
No sedebe debe dajar por alto
,además, que del resultado general ,1,55% fue en blanco y 1,62% nulos.
En comparación con los comicios generales del 22 de octubre pasado, el
porcentaje de votos en blanco cayó 0,51%, mientras que los sufragios
nulos se duplicaron: pasaron de 0,81 a 1,62%.
El Código
Nacional Electoral establece que el "voto en
blanco" es legítimo y se lo considera así cuando el sobre está
vacío o contiene un trozo de papel de cualquier color sin ninguna inscripción.
El "voto nulo", por su parte, es el que
se emite con una boleta no oficializada, con inscripciones, imágenes
inadecuadas u objetos extraños en el sobre.
A fuerza de ser justos indicamos que reásando el relevamiento de datos históricos, las cifras
más altas de participación se registraron en las elecciones de los
años 1983 y 1989 superando más del 85% en los
dos procesos electorales inmediatamente posteriores a la recuperación
democrática.
En las elecciones siguientes de la década de 1990 los
porcentajes bajaron, pero no de manera considerable, ya que la
participación se mantuvo en un 82%.
De manera que el 76,32 de esta sufragio no
invalida las aseveraciones iniciales y mantiene las proporcionalidades que subrayan
que el respaldo electoral del presidente es minoritario.
Fuentes:
DCB, Ambito Financiero, diario La Nación.

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