Buscar este blog

domingo, 25 de febrero de 2024

Miente desde el pie

 



Javier Milei es un teórico de Billiken .Farsante al que ni siquiera  sus  desbocados plagios logran despojarlo  de su mediocridad de Isidorito  chanta.

Embustero de la primera hora, se abrió paso en la consideración pública con su colosal tergiversación de  la ciencia política y de la historia al sostener que él encarna al anarquismo capitalista.

El hombre que cobija a la casta mientas se mimetiza en ella es soldado de Murray Rothbard y sirviente de los monopolio.

Esta definición de principios constituye  un oxímoron, a veces lo empleamos al  decir “inteligencia militar”  , “mentiras verdaderas” . Un absurdo comparable a asociar a Petobello o Bullrich con la empatía.

Y más: hemos que «El axioma básico de la teoría política libertaria postula que cada hombre es dueño de sí mismo, en posesión de soberanía absoluta sobre su propio cuerpo”, En efecto, esto significa que nadie puede invadir o agredir justamente el cuerpo de otra persona.

¿Cómo concilia este principio con el artífice de un plan que se mete con la comida diaria, hambrea, persigue, lo condena a la pobreza y  subvierte sus valores espirituales?

El capitalismo sostiene la inexorabilidad de la pobreza.

Lo que proyecta el anarquismo es antitético del mercantilismo..

Instituye  una doctrina socialista, tal el marxismo, o las teorizaciones  utopistas,.

Con traspiés y aciertos se ha  abierto paso en la historia, de manera indubitable.  Sus postulados y prácticas son atacados con profunda saña como consecuencia de sus corduras más que  por sus errores.

De hecho todos  han coincidido en el objetivo de la libertad y bienestar del ser humano. El hombre es bueno por naturaleza (Rousseau ) y la estructura hegemónica jerárquica que proviene de la  organización estadual   pervierte esa ecuación.

De ahí proviene la necesidad de abolir el Estado. Aquí descansa la mentira de Milei, que se cuida de revelar   que el anarquismo, promueve  un cosmos horizontal, con medidas tales como ,  la aniquilación de la propiedad privada y la herencia, la ausencia de privilegios de ninguna naturaleza…

Prohudon, Kropokin, Bakunin, convenían en que la supresión del Estado  conllevaba un pacto entre iguales, la imperiosa exigencia de construir una  plataforma social colectivista, horizontal, solidaria, basada en la hermandad.

En fin, una organización libre y armoniosa del trabajo cuyo principal antagonista es el modelo de concentración y explotación del capitalismo.

Exegetas del líder libertario sostienen que no mintió cuando anticipó su plan de gobierno.

Pues si lo hizo, al ocultar estas contradicciones que no persiguen  otra cosa que embellecer y disimular la  voracidad de  los patrones  del poder.   Allanar el camino a este plan de entrega integral que conduce  a convertir  a  la Argentina en una factoría.

Y luego hay otra ficción acaso más grave: la de disfrazar la matriz del  fascismo  en los  pliegos de una presunta democracia.

 

 

 

 

 

 

 

 

miércoles, 14 de febrero de 2024

Democracia agusanada.


 


Por Franco Catalani

Hace no muchos días, hablando con un amigo sobre el fenómeno Milei, usó esa expresión para referirse a una de las principales causas del engendro.

Por mi parte creo que más propio que celebrar 40 años de democracia, deberíamos celebrar 4 décadas sin golpes de estado cívico militares. Parece lo mismo pero no lo es. Tampoco es menor, aunque cabe moderar expectativas. Lo que mal llamamos democracia, es en realidad un gobierno representativo. Así lo dice nuestra constitución en su artículo 1: forma de gobierno [debería decir forma de “Estado”] representativa, republicana y federal. Las diferencias son muchas y potentes sin embargo hay una vieja práctica de identificar una con otra (democracia con representación política) o de conjuntarlas sintácticamente (“democracia representativa, liberal o moderna”). Así como la distinción entre una y otra es capital, el esfuerzo por ocultarla o disimularla no es inocente. La clave pasa por ese vocablo complejo y su correlato real: representación política. Como es obvio, no se pueden abordar en un modesto artículo sus múltiples aristas, aunque abrigo la idea de hacerlo en pequeñas grageas.

Hay algunas preguntas que siempre me dan vueltas por la cabeza. Si en el último siglo y medio de historia de nuestra nación, uno de los problemas políticos centrales ha sido la continuidad/discontinuidad constitucional de los gobiernos, ¿acaso el derecho electoral y político-partidario, la ley militar, de seguridad y penitenciaria, no deberían ser materias fundamentales de las carreras de derecho y temas estratégicos de investigación?. Hasta donde sé, no existen materias curriculares con esos contenidos, menos que menos temas prioritarios de investigación. A lo sumo algún seminario periférico en el primer caso, en el segundo ni eso.

La misma pregunta cabe respecto de la, así llamada, “ciencia económica”. Nadie va a encontrar en ninguna universidad una carrera económica que no sea estrictamente liberal. Mientras sigamos dependiendo de técnicos para manejar la economía nacional, la posibilidad de que no sea liberal dependiente es muy limitada.

Creo que la pista viene, una vez más, por el lado de la colonialidad. La ciencia y sus instituciones (ni hablar de la ciencia social) es una de las herramientas más poderosas de sometimiento mundial de poblaciones y colectivos. En esa relación, no interesa -ni debe hacerlo- un desarrollo crítico en ese sentido: temas electorales, fuerzas armadas y de seguridad; economía crítica no eurocéntrica0.

No hay “revoluciones tempranas, crecen desde el pie”, tampoco hay golpes ni gobiernos representativos tempranos, crecen desde el pie.

Las fuerzas armadas ya no asumen ese supuesto rol heroico de sacrificar el gobierno representativo para salvar a la nación. Se dieron cuenta -gracias al movimiento de memoria verdad y justicia- que no era más que un fraude en el que ellas también pagaban los platos rotos.

Algo parecido han comprendido los Steve Bannon, Elon Musk, Bill Gates, Mark Zuckerberg, Jef Bezos y nuestro pequeño mejor alumno Marcos Galperin (de ellos se trata): hay herramientas más eficaces y menos sangrientas para sostener la gigantesca línea de montaje que extrae riqueza de nuestros territorios y trabajadores/as y los acumula en sus sitios web: los golpes de mercado y el asedio cultural. El dólar controla el mercado (interno y externo), la Fox, Hollywood, Google, Meta y anexos, el asedio cultural. ¿Qué pueden hacer contra eso nuestros gobiernos representativos?: en las actuales condiciones, de muy poco a nada.

Es esa la historia de las tres olas neoliberales en los últimos 40 años (las tres M: Menem, Macri, Milei).

Desde donde sí se puede hacer es desde una nueva forma de construcción política. Hace falta comenzar de cero, con otra perspectiva (crítica, centrada en el sur), a partir de otra sustancia política (el ejercicio cotidiano de cada comunidad de personas de ganarse su pan día a día y de verse así misma en el mundo) y otra estructura política (donde el centro de gravedad esté en esa comunidad y no en las sucesivas -y quizá necesarias- delegaciones). En buena medida lo están intentando Kicillof y Grabois.


domingo, 4 de febrero de 2024

La teoría de la estupidez humana


 

Texto del  teólogo y disidente antinazi luterano alemán, Dietrich Bonhoeffer. publicado en ‘Después de diez años’ en Letters and Papers from Prison (vol. 8) Minneapolis, MN: Fortress Press, 2010. 



Por: Dietrich Bonhoeffer

‘La estupidez es un enemigo más peligroso del bien que la malicia. Uno puede protestar contra el mal; puede ser expuesto y, si es necesario, impedido por el uso de la fuerza. El mal siempre lleva dentro de sí el germen de su propia subversión en el sentido de que deja en los seres humanos al menos una sensación de malestar. Contra la estupidez estamos indefensos. Ni las protestas ni el uso de la fuerza logran nada aquí; las razones caen en oídos sordos; simplemente no es necesario creer en los hechos que contradicen el prejuicio de uno —en esos momentos la persona estúpida incluso se vuelve crítica— y cuando los hechos son irrefutables simplemente se los deja de lado como si fueran intrascendentes, como incidentales. En todo esto, la persona estúpida, en contraste con la maliciosa, está completamente satisfecha de sí misma y, al irritarse fácilmente, se vuelve peligrosa al lanzarse al ataque. Por esta razón, se requiere mayor cautela que con uno malicioso. Nunca más intentaremos persuadir al estúpido con razones, porque es un sinsentido y peligroso.

‘Si queremos saber cómo sacar lo mejor de la estupidez, debemos tratar de comprender su naturaleza. Esto es cierto, que en esencia no es un defecto intelectual sino humano. Hay seres humanos que son de un intelecto notablemente ágil pero estúpidos, y otros que son intelectualmente bastante torpes pero todo menos estúpidos. Esto lo descubrimos para nuestra sorpresa en situaciones particulares. La impresión que se tiene no es tanto de que la estupidez sea un defecto congénito, sino de que, en determinadas circunstancias, las personas se vuelven estúpidas o permiten que esto les suceda. Observamos además que las personas que se han aislado de los demás o que viven en soledad manifiestan este defecto con menos frecuencia que los individuos o grupos de personas inclinadas o condenadas a la sociabilidad. Y así parecería que la estupidez es quizás menos un problema psicológico que sociológico. Es una forma particular del impacto de las circunstancias históricas sobre los seres humanos, un concomitante psicológico de ciertas condiciones externas. Si se observa más de cerca, se hace evidente que cada fuerte ascenso del poder en la esfera pública, ya sea de carácter político o religioso, infecta de estupidez a gran parte de la humanidad. Incluso parecería que esto es virtualmente una ley sociológica-psicológica. El poder de uno necesita la estupidez del otro. El proceso en juego aquí no es que las capacidades humanas particulares, por ejemplo, el intelecto, de repente se atrofien o fallen. En cambio, parece que bajo el impacto abrumador del poder en ascenso, los humanos se ven privados de su independencia interna y, más o menos conscientemente, renunciar a establecer una posición autónoma frente a las circunstancias emergentes. El hecho de que el estúpido sea a menudo testarudo no debe cegarnos ante el hecho de que no es independiente. Al conversar con él, uno siente virtualmente que no está tratando en absoluto con una persona, sino con eslóganes, consignas y cosas por el estilo que se han apoderado de él. Está bajo un hechizo, cegado, maltratado y abusado en su propio ser. Habiéndose convertido así en una herramienta sin sentido, la persona estúpida también será capaz de cualquier mal y al mismo tiempo incapaz de ver que es el mal. Aquí es donde acecha el peligro del mal uso diabólico, pues es éste el que puede destruir de una vez por todas a los seres humanos. Al conversar con él, uno siente virtualmente que no está tratando en absoluto con una persona, sino con eslóganes, consignas y cosas por el estilo que se han apoderado de él. Está bajo un hechizo, cegado, maltratado y abusado en su propio ser.

‘Sin embargo, en este mismo punto se vuelve bastante claro que solo un acto de liberación, no de instrucción, puede vencer la estupidez. Aquí debemos aceptar el hecho de que, en la mayoría de los casos, una liberación interna genuina se vuelve posible solo cuando la ha precedido una liberación externa. Hasta entonces debemos abandonar todo intento de convencer al estúpido. Este estado de cosas explica por qué en tales circunstancias nuestros intentos de saber qué piensa realmente ‘la gente’ son en vano y por qué, en estas circunstancias, esta pregunta es tan irrelevante para la persona que está pensando y actuando responsablemente. La palabra de la Biblia de que el temor de Dios es el principio de la sabiduría declara que la liberación interior del ser humano para vivir la vida responsable ante Dios es el único camino genuino para vencer la estupidez.

‘Pero estos pensamientos sobre la estupidez también ofrecen consuelo en que nos prohíben rotundamente considerar a la mayoría de las personas como estúpidas en todas las circunstancias. Realmente dependerá de si los que están en el poder esperan más de la estupidez de la gente que de su independencia interior y sabiduría.’

jueves, 1 de febrero de 2024

Porvenir


Si este proyecto triunfa en 5 años seremos como Venezuela. En 10 como  Ruanda. En 15 como Haití. En 20 seremos colonia de EEUU.

Lo inexplicable

 Por Franco Catalani LO INEXPLICABLE Sigue siendo extremadamente difícil para mí, comprender cómo fue posible que 14 millones y medio de p...